En el fútbol uruguayo, el vestuario es mucho más que el lugar donde los jugadores se cambian antes y después de un partido. Es un espacio de concentración, compañerismo y códigos compartidos. Allí conviven la tensión de la competencia, el humor, la música, los abrazos y las palabras que ayudan a transformar a un grupo de futbolistas en un equipo. Hablar de sus rituales exige, sin embargo, una mirada responsable. Las costumbres pueden cambiar según el club, la generación, el entrenador, el torneo y la personalidad de cada plantel. Por eso, no corresponde atribuir hábitos…
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